4 de enero de 2019
El Retorno: Vestido de Fin de Año

El Retorno: Vestido de Fin de Año

¡Hola, holaaaaa! O más bien debería decir... ¡Feliz año, feliz añooooo! ¿Qué tal han empezado ese 2019? Espero que estupendamente, y que continúe aún  mejor 😉.

Yo me noto súper energética y con ganas de hacer millones de cosas. Ando especialmente emocionada porque por fin aguanto un pizco sentada, y puedo coser, incluso con remalladora. ¡Bien!

Me reincorporé a la costura con los mitones de "Mi Rincón de Mariposas" (¡Gracias, Dawn!), y entonces me vine arriba y decidí retomar el vestido de fin de año que dejé a medias el año pasado (bueno... diciembre de 2017. Ustedes me entienden 😝).




El patrón original traía las mangas más cortas, a la altura del codo, pero yo las quería tres cuartos, así que alargué el patrón un par de centímetros. Luego resultó que al llevarlo a la tela no tenía suficiente, así que me quedó un tamaño pelín indeterminado, para poder aprovecharla al máximo. ¡Ups!

Lo veía un poco soso, todo tan liso (ya saben que yo y los lisos no nos llevamos especialmente bien), así que decidí hacerle un cinto, para darle un pizco de vidilla.




Para ello utilicé una cinta decorativa con la que tuve amor del bueno, que aseguré al vestido dándole un par de puntadas en cada costado, y en el centro delantero, con idea de que no se moviera demasiado. La cinta/ cinto se cierra en la parte de atrás con unos corchetes.

Así intenté meter a viaje el cinto, a la vez que mantenía la elasticidad del vestido. Pero la realidad es... que quedó en un intento. De nada que me movía un pizco, el mardito variaba su posición.

El momento crítico tuvo lugar en la cena de Nochevieja, pues entre que estuve sentada un buen ratillo (¡sí, sí, maravilloso!), y la comilona sin tino, incluso los corchetes se aflojaron un pizco 🙈.


Primer plano del cinto. ¡Hasta lentejuelas tiene, oye!

Editado: Leyendo el comentario de @mamemimoblog en mi publicación de Instagram, caí en la cuenta de que no hice foto de cómo casé los dibujitos del cinturón, en su zona de unión. ¡Aaaaah! ¿Cómo es posible? ¡Si me pegué casi más tiempo casándolos que cosiendo el vestido! Pues ea, aquí está la fotillo.


Ahí está la pequeña separación, fruto de mi cena copiosa 🙊.

Son unas cuántas cosillas las que cambiaría:

- Reduciría un par de centrímetros la zona central del cuerpo, para que el cuello no quede tan abierto, y la zona de los hombros quede menos desplazada.

- Evitaría usar tela de terciopelo. ¡Vale! La realidad es que evitaría usar terciopelo con cualquier proyecto, jajaja. Se mueve más que una culebra (con papel de seda debajo de la tela, algo mejora la cosa), se marca con muchísima facilidad (en la medida de lo posible, alfileres en los márgenes de costura), y deja todo lleno de pelusas.

- Quitaría vuelo a la falda. En un primer momento, antes de cortar la tela, modifiqué el largo, para que me quedara a la altura de la rodilla, que es como me gusta llevarla. Pues parecía un botijo con ella, así que la acorté unos 8 cm de largo (8 cm que podría haber aprovechado para las mangas. ¡Resquemor!).

Pero ya que tiene bastante vuelo, saben lo que toca, ¿no? ¡¡¡Gira, gira, sin paraaaaaaar!!!


¿Adivinan dónde tengo el mando de la cámara? 😂

En sus marcas, listos... ¡yaaaaaaaa!


¡Súper involucrada y nada mareada! Pero algo despeinada, y con cinto pelín descolocado (ejem).

¡Una vuelta más!


¡Mechones "libres como el viento" y cinto totalmente descolocado! Ya sabía yo que no aguantaría en su sitio 🙈.

¡Y eso es todo, amigos! Para aquellos que lo celebren... ¡que tengan muy buenos Reyes!


¡Con tanta vueltecita, no sé cómo atiné a darle al mando! Ya hasta veo borroso 😂.

- Patrón: Robe Joy, de La Maison Victor mars-avr 2017
- Tela de terciopelo elástica: Ribes & Casals
- Cinta molona: Kilo Lomo los Frailes